Bienvenido a Yiffpolis

Yiffpolis es un mundo vibrante y fascinante donde la humanidad nunca existió. En su lugar, la civilización ha sido forjada por furries, quienes han escrito la historia a través de sus propias sociedades, culturas y conflictos. Desde las primeras tribus nómadas hasta las grandes civilizaciones, la evolución del mundo ha seguido un curso similar al de la Tierra, pero con adaptaciones propias de su naturaleza animal. Los imperios fueron gobernados por líderes de colmillos afilados y garras firmes, las revoluciones fueron impulsadas por el instinto y la manada, y las grandes innovaciones nacieron del ingenio de especies con habilidades únicas.

En la era moderna, la sociedad de Yiffpolis es un reflejo del mundo contemporáneo, pero con matices propios de su biología y cultura. La tecnología, la política y el arte han evolucionado bajo la influencia de una diversidad de especies, donde la jerarquía social y las costumbres pueden cambiar según los atributos físicos o el comportamiento instintivo de cada raza. Aunque las ciudades vibran con la misma energía que en la Tierra, en sus calles se mezclan individuos con orejas puntiagudas, hocicos afilados y colas en constante movimiento, cada uno con su propia historia que contar.

Dudas frecuentes

¿Qué suele diferenciar a los furries de los humanos?

Obviando las diferencias físicas propias de los furries, al ser animales antropomórficos, su sociedad presenta contrastes significativos con la humana.

Uno de los aspectos más notables es la ausencia de tabúes sexuales. Para los furries, la sexualidad es algo completamente natural y nunca ha sido motivo de censura. No es que vivan en un estado de desenfreno constante, pero tampoco sienten la necesidad de ocultar sus encuentros íntimos. Además, las relaciones entre parientes cercanos, como hermanos, primos o incluso entre madres e hijos, son vistas con normalidad dentro de su cultura.

Además de las diferencias sexuales, muchos furries organizan sus roles sociales según su especie. En general, los animales de mayor tamaño, como caballos, toros o ciervos, suelen desempeñar trabajos físicos exigentes o formar parte de cuerpos de emergencia. Por otro lado, las especies más pequeñas tienden a ocupar puestos en sectores como la administración, la medicina o la educación. Sin embargo, estas tendencias no son absolutas y siempre hay excepciones.

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